03 julio 2012

Luz: cap1. La extraña

Para cuando todo esto empezó yo no era más que un crío de 15 años. Y con esa joven edad fue la primera vez que la vi, en aquel gris callejón con olor a humedad de detrás del instituto. Paso con una rapidez y una agilidad inhumanas. A penas tubo un segundo para mirarme, pero ese segundo fue suficiente para que sus ojos cristalinos se clavarán en mi mente como dos estalactitas se clavarían en un suelo de arena fina, dejándome completamente cautivado. No sabía como, pero tenía que volver a verla, así que durante una larga temporada, a la misma hora que aquel día, me iba al oscuro callejón. Con el tiempo, decidí que era inútil continuar así, o que incluso habría sido una mala jugada de mi imaginación, pero no conseguía dejar de pensar en ella.
Hasta que una noche, años después, cuando ya tenia 18 años, volvió aparecer.

Me desperté en seco, como si alguno sonido extraño hubiera perturbado mis sueños. Durante unos minutos permanecí en silencio, inmóvil y mirando de reojo toda la habitación, preparado para saltar si fuera necesario. Nada. Quise volverme a dormir, pero el calor insoportable que hacía me había despejado por completo. Me fui a la cocina a por un vaso de leche fría y, una vez en mi cuarto, me quite la camiseta y me acomodé en la silla, mirando por la ventana el cielo oscuro y estrellado, con aquella enorme y brillante luna llena postrada en lo alto, que, como si de un marco se tratara, quedaba en el centro de mi ventana. Mientras buscaba la cámara de fotos en los cajones de la mesa, una voz dulce y suave, pero con una seguridad y una tranquilidad sorprendentes me erizo todo el bello de la nuca.

- Realmente hay una buena vista desde tu ventana.

Lentamente me di la vuelta y, allí estaba ella después de tantos años, sentada en la ventana, en mi, ventana.
El mundo se desvanecía a mi alrededor y solo podía sentir como mi corazón latía a un ritmo desmesurado. Había soñado tantas veces aquel momento...
Con esfuerzo logre que no me temblara la voz e intente seguir la conversación, con aparente tranquilidad.

- Sí... tener un parque delante de casa, en lugar de más edificios es toda una ventaja...
- No me refería a eso. - me corto con una sonrisa astuta y mirándome lenta y directamente a los ojos- El tiempo te ha sentado bien. Tu cara ya no es la de un crío inocente y bobalicón y has crecido, por no mencionar lo definidos que están tus músculos.

Y sin abandonar su sonrisa, arqueó una ceja y no se privo de mirarme de abajo a arriba, tomándose su tiempo y, por último, clavando sus ojos en los míos. Su mirada era tan segura, y estaba tan llena de vida y de pasión que de poco no me tumba de los nervios.
Después de aquel comentario no pude articular ni una sola palabra. No se cuantos segundos pasaron, pero recuerdo que me sumergí en su esbelta y sinuosa figura. Debía medir metro sesenta, con el cuerpo en un magnifico equilibrio, delgada y con los huesos finos -eso se adivinaba por sus delgadas muñecas y tobillos- y con los músculos suavemente marcados, lo que hacía pensar que, por lo menos, algo de fuerza tenía que tener. Y su cabello largo hasta la cintura, de un negro azabache, le caía liso por los lados de la cara, blanca y de rasgos alargados, aunque suaves, con unos ojos de azul cristalino perfilados por unas pestañas largas y negras y unos labios rosados, finos y carnosos. Iba vestida con unas botas hasta los tobillos de piel negra, sin tacón; con unos tejanos oscuros a unos centímetros por encima de las rodillas y con un pañuelo de gasa fina, brillante y translucido, de un tono azul claro, como sus ojos, atado a la cadera, una camiseta de tirantes negra básica y en el brazo derecho, por encima del codo, una pulsera de plata con un dibujo de las diferentes fases de la luna.
Me había quedado tan aturdido que no me di cuenta de que se había acercado y estaba a escasos centímetros de mi. Cuando me percate, mi cuerpo se contrajo como quien intenta contener un susto, y todo su rostro esbozo una sonrisa dulce y picara, como si mi nerviosismo le divirtiera.

- Me gustas. Llevo tiempo observándote y me gustas. Eres atractivo y humilde y esta timidez tuya me divierte. Sí, me gustas. Venia hacerte mio... - dejo la frase suspendida en el aire, paso su mano por mi torso  desnudo y río - pareces una hoja al viento de tanto que tiemblas. Tranquilo, te veré mañana. Me gustas, me gustas demasiado, maldita sea.

Y se fue por donde había venido.
Estaba tan nervioso que no pude ni seguirla hasta la ventana y por supuesto, ya no pude dormir en lo que quedaba de noche.


Luz: cap2. Entre la espada y la pared

7 comentarios:

Eldaya Buchan dijo...

Esto tiene algo k ver con la historia k he leido antes?????? es como el capi1? o es totalmente aparte?

Rebeka dijo...

Luz es una historia de 3 capitulos... lo pondré en los titulos para que se entienda ^^ y si, este es el 1!

salior moon dijo...

Rebeeeee, me encanta. sin palabras me acabo de quedar "prendada" o como se escriba. Quiero saberrrr massssss. Ponte a escribir ahora mismo. muakisss

Eldaya Buchan dijo...

Me lo he releído para tenerlo todo fresco. Creo kt iría bien una edición para pulir algunas faltitas de nada, yo me ofrezco! Uhmmm... así k se tomó tiempo para observarle completamente, eh????

Rebeka dijo...

Lo de las faltas estoy de acuerdo.. pero los reviso y los paso por correctores.. ahora si son faltas de expresión y tal entonces ya puede ser que ni yo ni el corrector las pillemos xD pero por mi encantada, me envías un privado y ale... corrige corrgiee! jajajaj :P

M.Alarcón dijo...

Eiii me ha gustado mucho. Escribe bien :) peeero ten cuidadín con los acentos!!!!!!!!!!!!. Luego seguiré leyendo los otros :)
besos.





martaescribe.blogspot.com

Rebeka dijo...

gracias marta!!
ums... le haré un repasillo! ^^

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